El Jueves 16 de septiembre hemos empezado el Máster de Dirección de Arte publicitario en Pontevedra. La primera de las conferencias ha sido de la mano del profesor Daniel Tena de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Es curioso constatar que en el mundo de Arte Publicitario, sea la mujer menos valorada que el hombre cuando desde el año cero , la mujer ha sido la organizadora de todas las fiestas, reuniones y eventos varios que han tenido éxito. Seamos realistas…
Desde hace 5 años estudio una carrera en la que nunca he pensado: ” Soy mujer, no voy a poder con esto porque soy mujer”, nunca lo he pensado, ni lo pienso ni lo pensaré. Gracias a Dios todos los éxitos que he obtenido han sido gracias a ser mujer y yo, no me había dado cuenta, pues si fuese un hombre no tendría el valor a utilizar colores tan alegres como el rosa, el naranja, el violeta, el lila… e incluso, además, puedo utilizar el resto de la paleta de colores porque mi color preferido es el verde y en su defecto el azul, azul cielo.
Puede que no sea considerado así, por los ejemplos que hemos visto en clase, pero hasta lo que yo conozco las mejores piezas publicitarias, las más creativas, han sido elaboradas por mujeres, con su ingenio, creatividad y genialidad. ¿Qué seriamos sin nosotras, ah?
Once personas se aferraban a una misma cuerda que colgaba de un helicóptero,
diez hombres y una mujer.
La cuerda no era suficientemente gruesa como para soportar el peso de todos,
por lo que decidieron que una persona debía soltarse.
De otro modo, todos caerían.
No lograban elegir quien seria esa persona, pero entonces la mujer, con voz
firme, anunció que se ofrecía voluntariamente para soltarse de la cuerda.
Después de todo, dijo, estaba acostumbrada a relegar sus intereses propios,
ya que como Madre siempre daba prioridad a los hijos; como esposa,
anteponía los intereses de su marido a los propios, como hija se doblegaba
ante su padre, como profesional permitía que sus jefes obtuvieran el crédito
por sus logros.
Como mujer, dijo alzando la mirada hacia el infinito y poniéndose una mano
sobre el corazón, su misión en la vida era sacrificarse por los demás, sin
esperar nada a cambio.
Eufóricos de emoción y orgullo, los hombres rompieron en aplausos…..


jajajaja